MI DESPERTAR CON LA AYAHUASCA

July 11, 2017

Cecilia Hurtado, 26 años. Torreón, Coahuila.

 

Soy de esas personas que cree que los accidentes no existen, todo está perfectamente alineado con un propósito: conocí personas y se me presentaron situaciones cuando mi mente, cuerpo y espíritu estaban  queriendo conectarse. Empecé a leer autores que me ayudaron a despertar y a ser consciente de todo, me conecté conmigo misma meditando y me di cuenta que había algo en mí que quería sanar. El universo me regaló una oportunidad cuando fui a un taller de alineación de chakras, en donde conocí a unas personas que mencionaron el tema de la Ayahuasca  y años atrás, conocí a una persona que me invitó a una ceremonia, pero como no estaba “despierta”, no me atreví  ni me llamó, o simplemente sentía que no estaba preparada, pero en esta ocasión, cuando estas personas platicaron sus experiencias, supe que no era casualidad que estuviera ahí, hablando de ese tema cuando yo sabía que quería sanar algo. En realidad no sabía mucho del tema, pero platicando ahí me animé porque simplemente sentí que era el momento. Pasaron semanas y el día de la ceremonia llegó, me sentía tan emocionada que no podía sentir miedo, llegué con una tranquilidad que ni yo misma entendía en ese momento. El chamán nos brindó mucha paz, resolvió dudas de la ceremonia como: qué era la Ayahuasca, la diferencia entre una droga y la medicina, nos explicó cómo iba a ser la dinámica, la cantidad de toma, los efectos, entre otras cosas.

 

El viaje en sí es inexplicable, es una experiencia totalmente personal que sin duda tienes que vivirla para poder sentir, ver y creer, así que trataré de explicar un poco lo que viví y sentí en esa ceremonia:

En la primera toma, empecé a sentir cómo una ola de nostalgia entraba en mi cuerpo, empecé a llorar pero sintiendo cómo un peso se desprendía de mí, cerré mis ojos y empecé a ver muchos colores hermosos, una combinación que te hacía sonreír, abrí los ojos y veía el cielo lleno de estrellas, constelaciones, y sentía cómo las estrellas me sonreían y me decía que todo iba a estar bien y me sentía tan en paz y tan tranquila que traté de dejarme llevar por la medicina. Honestamente en la primera toma sentí mucha resistencia de mi parte, sentí que no quería enfrentarme a cosas que pudieran presentarse.

 

Hubo un tiempo donde se nos ofreció una segunda toma si sentíamos que era necesario y yo la tomé. En esa segunda toma estuve más conectada conmigo pero aun así me resistí bastante, empecé a ver y sentir situaciones extrañas que me dieron un poco de miedo, y fue cuando fui con el taita a que me ayudara a seguir el camino de la sanación, me sentía demasiado frustrada conmigo porque no me estaba permitiendo sanar. El taita me dijo que tenía que abrirme y sobre todo ver en mi interior qué era lo que quería sanar, a qué había ido y cuál era mi intención de estar ahí, que me hiciera preguntas, y que si se presentaban situaciones que me dieran miedo, enfrentarlo y preguntarle al miedo que por qué estaba ahí. Cuando fui a acostarme, empecé a hacerme preguntas e inmediatamente empezó a fluir mi viaje, empecé a sentir cómo iban presentándose respuestas como por ejemplo mi abuelita que ya falleció, me liberó de una situación familiar que estaba cagando, vi y sentí cómo me abrazaban las manos de mis abuelitos, y me hacían sentir tan en paz. Me vi de niña y el saber que Cecy de niña me decía que todo iba a estar bien me tranquilizó bastante, en ese momento no sabía por qué me decía eso pero ahora lo entiendo. Vi figuras que no puedo explicar pero que tenían y tienen sentido ahora.

 

 

En realidad es inexplicable el viaje que tuve, pero lo único que puedo decir es que es la mejor experiencia que he tenido hasta ahora, ha sido un encuentro conmigo y con el universo que nunca pensé tener, me siento conectada con EL TODO, siento que todo tiene sentido, soy consciente de cómo el mundo está perfectamente creado para sanar, y que estamos aquí en este mundo para mejorar, o por lo menos es lo que yo siento que estoy AQUÍ. Después de la ceremonia de Ayahuasca me siento en paz, plena y feliz como nunca había estado. Siento que ahora sí estoy en el camino de sanar, y sé que quiero seguir sanando y querer ser la mejor versión de mí. Creo que es algo que todos deberíamos de hacer, todos deberíamos querer sanar y cuidar y mejorar el mundo, a nosotros.

Si dudas de querer tomar la medicina, hazlo, una parte de ti sabe que quiere cambiar, que quiere algo diferente en ti. No lo dudes, despierta y sánate.

 

 

 

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